Los promotores chinos te regalan un lingote de oro si compras un piso

Es un principio asumido por los especialista del marketing inmobiliario que las promociones de ventas, tan importantes en el sector de bienes de consumo o en la compra de coches, sin ir más lejos, no tiene apenas resultados significativos en la publicidad inmobiliaria y en el mercado de la vivienda. Y no porque no se haya intentado repetidas veces. Lo clásico era regalar los muebles, la plaza de garaje o/y el trastero, o pagar el viaje de un comprador extranjero de forma condicionada a la compra efectiva de una segunda residencia, pero se han llegado a regalar coches Smart y viajes de novios asociados a la compra de una casa. Las promociones de venta de este tipo se practican  casi exclusivamente en la comercialización de Obra Nueva, donde los márgenes de beneficio del promotor suelen ser mayores. Pudimos contemplar varias de estas campañas promocionales cuando el boom de la Obra Nueva que, dio paso a la llamada burbuja inmobiliaria, entró en un cierto declive por el nivel de competencia. En otro ámbito, un franquiciado de REMAX de Valencia lanzó sorpresivamente una campaña de rebaja de sus honorarios de comercialización que tuvo mucho eco mediático y que fue copiada ampliamente durante varios años.

Ahora, según The Guardian son los promotores chinos los que están ofreciendo a los compradores remisos lingotes de hasta de un kilo de oro por la compra de una vivienda, por no mencionar otro tipo de regalos como teléfonos móviles o tablet de última generación. No es una promoción baladí, porque el importe de un lingote de estas características en el mercado puede llegar a suponer más del 15% del importe total de las viviendas, cuyo precio medio para un piso de 100 metros se mueve alrededor de 280.000€. Esas promociones demuestran la desesperación de los promotores de Obra Nueva chinos que han visto cómo la demanda de viviendas se resentía por las consecuencias de tres años de restricciones por la pandemia del Covid 19. Eso no solo ha afectado a la capacidad de ahorro de los compradores chinos, sino a la disminución del número de hijos, de matrimonios o incluso de divorcios..

En una economía tan intervenida como la china, tuvo  mucho que ver la decisión del Gobierno de combatir los excesos de una burbuja que se hacía cada vez más evidente y que hubiera estallado en cualquier momento. La restricción del crédito hipotecario y de las facilidades para obtener suelo, casi todo en manos de las entidades públicas locales, supusieron un mazazo descomunal que motivó la bancarrota del gigante de la promoción inmobiliaria china Evergarden (sic) y amenazas serias para otras promotoras, como Country Garden, antes de que el Gobierno decidiera tomar cartas en el asunto.

Una víctima colateral de la crisis de la construcción china son precisamente las entidades locales, que han visto sus finanzas fuertemente afectadas por el parón inmobiliario, hasta tal punto que se está contemplado seriamente instaurar un IBI o “property tax” para reponer la exhaustas arcas municipales. Una fuerte oposición parece haber surgido contra dicha medida por la posibilidad de exponer a “grandes tenedores”, por utilizar la etiqueta popularizada por nuestra izquierda nacional, que coinciden (¡oh sorpresa!) con altos cargos del Partido Comunista Chino.

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