A la espera de la FP inmobiliaria

La estructura de la formación profesional en nuestro país, y en el conjunto de países de nuestro entorno, se basa en un documento de bases llamado Cualificación profesional. Una vez aprobado, se desarrolla la correspondiente titulación reglada dentro de la Formación Profesional y el Certificado de profesionalidad, que es la vía de acceso a una titulación oficial en base a experiencia probada y tras superar la correspondiente prueba de aptitud.

Todo el mundo está de acuerdo en que la formación profesional constituye la columna vertebral del empleo de calidad en nuestro país. De hecho, la demanda de titulados en FP es consistentemente superior a la demanda de titulados superiores, hasta el punto de que las empresas y los propios trabajadores terminan aceptando rellenar puestos de trabajo se está francamente sobrecualificado, con la frustración que ello comporta para el aplicante y la tensión que eso genera para el empleador, que siempre espera que el trabajador no perservere en su puesto porque aspira a algo más.

Partiendo de esa premisa y considerando que el sector de la comercialización de inmuebles da ocupación a más de 100.000 trabajadores en nuestro país, la mayor parte en puestos de gestión comercial, parece cuando menos sorprendente que la Cualificación Profesional de Gestión Comercial Inmobiliaria no esté aún aprobada, a pesar de que el proceso de actualización del documento de bases se completó en todas sus fases el pasado año 2023. Desde mediados del año pasado, el documento está a la espera de ser aprobado definitivamente en Consejo de Ministros y de su posterior publicación en el Boletín Oficial del Estado. Solo a partir de ahí, las Comunidades Autónomas, que tienen transferidas las competencias en Formación Profesional, podrán dar el paso de habilitar tanto la correspondiente titulación de FP en el grado que corresponda, como definir los instrumentos y el proceso para obtener la capacitación profesional.

También resulta curioso que sea una Federación de Asociaciones inmobiliarias (FAI) la que hay impulsado la actualización de la Cualificación y reclame su aprobación definitiva. Entretanto, la patronal y los Colegios de APIS parecen solo preocupados en limitar el acceso al ejercicio profesional y al negocio inmobiliario mediante registros obligatorios como sí se consiguió en Cataluña. También resulta una paradoja que el Ministerio de Trabajo impulse inspecciones para detectar “falsos autónomos” en las Agencias inmobiliarias y deje de lado una regulación formativa que aportaría estabilidad y dignidad al trabajo de los comerciales inmobiliarios.

Esto sucede en un momento, además, donde la cualificación profesional en cualquier sector requiere de una adaptación permanente, debido a la irrupción de las nuevas tecnologías. De hecho, el sector inmobiliario ha visto un florecimiento inusitado de formación no reglada que ha ido supliendo las evidentes carencias de la formación oficial. Ello obedece también a la especificidad del trabajo inmobiliario, sobre todo cuando se han incorporado cada vez con mayor fuerza el modelo y herramientas de los Agentes inmobiliarios de Estados Unidos, la auténtica meca del Sector.

Las nuevas tecnologías basadas en la IA tendrán una enorme influencia en casi todos los procesos que tienen lugar en la comercialización inmobiliaria, desde el propio trabajo administrativo, hasta la gestión documental de la compraventa, pasando por el asesoramiento experto a vendedores y compradores y concluyendo en la promoción de los inmuebles previamente captados para su comercialización. En este país se venden más de medio millón de inmuebles al año, entre la segunda mano y la obra nueva, y cada operación es distinta y requiere asesoramiento experto. ¿A qué espera este Gobierno para impulsar y dignificar la Gestión Comercial Inmobiliaria?

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