La tecnología avanza, a veces gradualmente y otras veces a pasos agigantados. El hardware suele ir a paso de tortuga, mientras que el software avanza toda maquina desde que se inventó. Y no siempre los avances tienen la misma utilidad. Eso pasa en muchos sectores de la economía y específicamente en la industria de la comercialización de propiedades. Primero fue la fotografía digital -un salto cualitativo a la hora de mostrar una propiedad a un comprador interesado. Después vino la revolución de internet y los teléfonos móviles. Los portales inmobiliarios se convirtieron en los vehículos idóneos para enseñar una vivienda con contenidos digitales. Pero a lo que íbamos; los avances en la producción de tour virtuales con herramientas tan sofisticadas como Matterport o Giraffe360, con ser habituales, no se han convertido ni mucho menos en el estándar mayoritario para mostrar las viviendas en los portales inmobiliarios. Las aplicaciones de Home Staging y reformas al vuelo han progresado mucho los últimos años. Pero las gafas de realidad virtual, la gran innovación que prometía cambiar la forma de visitar una vivienda, se ha quedado de momento una promesa. Es el futuro de la visita a un inmueble, pero parece que siempre se queda en el futuro.
En la misma línea, últimamente solo se habla de la aplicación de Inteligencia artificial a la presentación de una vivienda. Parece que no va a hacer falta fotografiar con una cámara especial las diferentes estancias para “coser” después las imágenes resultantes y montar -software mediante- un tour virtual de la vivienda, que permita al usuario moverse por las estancias. Es que ni siquiera va a hacer falta un Agente inmobiliario real para hacer una presentación personalizada, si nos atenemos a lo que ofrecen herramientas como HeyGen o Synthesia, capaces de replicar al Agente real o crear uno con su imagen y su voz clonados desde el original y presentando la propiedad mediante realidad virtual generada por la IA. O un Agente sintético sin referencia a un original haciendo lo mismo. Todo eso está genial, y supone un gran avance de productividad, si tenemos en cuenta que enseñar viviendas es la tarea que consume más recursos -de tiempo y, consecuentemente, dinero- de todo los procesos implicados en la comercialización de propiedades. No es de extrañar que los Tour Virtuales con Agentes Virtuales sean la maravilla tecnológica de la que todos los inmobiliarios hablan últimamente. El INMOCIÓNATE estuvo centrado sobre el tema, en el próximo FAI CONECTA se harán presentaciones sobre el tema, SIRA está promocionando un curso sobre el tema. Parecería que la crisis actual de la industria inmobiliaria esté a punto de resolverse gracias a la IA. ¿De verdad?.
No es que yo sea un ludita, que me oponga a los avances tecnológicos por sistema. Todo lo contrario, soy un fan impenitente y un early adopter de cualquier innovación tecnológica que atañe a mis sectores de interés, que no son otros que el marketing y el inmobiliario. Y su conjución -el marketing inmobiliario- al que he dedicado más de cuatro décadas como emprendedor y profesional. Y lo que te rondare morena. Por eso me pregunto: ¿hay algo que me he perdido entre tanta inflación de la IA en los dos últimos años? Porque hasta donde yo recuerde, lo importante del negocio inmobiliario es la captación de propiedades, y preferentemente en exclusiva. Y la mejor fuente de exclusivas son las recomendaciones personales. Y no habrá recomendaciones personales si no hay interacción personal con los clientes, y en esta categoría entran por supuesto los compradores, que son nuestros futuros vendedores a medio plazo y fuente de referidos a corto. Un comprador satisfecho con nuestro servicio y con el que hayamos conseguido establecer las bases de una relación, porque hemos cuidado la interacción hasta el final de la operación, nos recomendará a sus familiares, amigos y conocidos. Y para eso no necesitamos principalmente tecnología, sino relaciones y empatía. Y no solo esos. Muchos profesionales siguen utilizando los vídeos -incluso en vivo y en directo- para presentar propiedades. Nadie se va a caer de culo en un Congreso inmobiliario por lo novedoso del tema, pero funcionar, funciona a las maravillas.
Conozco inmobiliarios que organizan Open House reuniendo los interesados en una vivienda mediante una transmisión en directo por Youtube o Zoom, un recurso espectacular y que usa una tecnología simple pero que no elimina el factor humano de la visita a una propiedad. No solamente no la elimina, sino que lo potencia. También es muy potente el efecto de atracción que generan las videovisitas de mi gran amiga Begoña Pérez en su canal de Youtube. Los vídeos de propiedades son una gran herramienta para vender casas y potenciar la marca personal de los Agentes. No sé si las Agencias inmobiliarias van a conseguir lo mismo mediante los Tour Virtuales con Agentes Virtuales. Este es un negocio de persona a persona, y no sé lo bien que le sentará a tu negocio la despersonalización de todo o parte del proceso.
La gran batalla que está librando el mundo actual parece sacada de los libros de ciencia ficción (a los que soy gran aficionado desde mi infancia): se trata de cuantas personas de carne y hueso se pueden eliminar de los diferentes proceso de manufactura, servicio o comunicación. Sin duda muchos, pero no dudo de que muchos de estos procesos empeorarán sensiblemente y disminuirán su eficacia al sacar a las personas de la escena. Quiero pensar que la comercialización de viviendas va a ser uno de estos procesos resistentes a la suplantación total por la IA. Ya hemos visto con los fracasos de (algunas) proptech, porque no es sencillo suprimir a los Agentes -tanto del comprador como del vendedor- del trabajo inmobiliario. Los propietarios y compradores se juegan mucho al vender o comprar una vivienda. Y de momento valoran el tener una persona de carne y hueso, con corazón y cabeza, a su lado.



