El alquiler turístico sufre de todos los inconvenientes que cualquier negocio debería evitar si puede: requiere mucha atención y muchos recursos, es difícil satisfacer a los clientes y los retornos y beneficios sin limitados. Aún así, es un nicho de negocio que está disponible en grandes cantidades para los Agentes inmobiliarios que quieran explotarlo. Por lo pronto, hay que decir que en España hay más de tres millones de segundas residencias ubicadas la mayor parte en destinos turísticos de alta demanda. Su principal característica como activo inmobiliario es que están infrautilizadas, como puede atestiguar cualquiera que pase el verano en cualquier destino vacacional y chequee el estado de ocupación. Con la plena incorporación de la mujer al mundo laboral, se acabaron las largas vacaciones escolares con la familia partida entre el lugar de residencia habitual y la casa de veraneo. Así como una vivienda vacía en una urbe residencial parece clamar al cielo, una segunda residencia vacía la mayor parte del año parece una cosa normal.
Y no lo es en absoluto. Con más de 500 millones de europeos como clientes potenciales, de los cuales dos tercios soportan un duro invierno y ansían pasar unos días en un clima más benigno sin salir de su zona geográfica y económica de confort, a lo que se suman la facilidad de comercialización y contratación que permiten Plataformas como Booking, Airbnb, Vrbo, Homeaway y tantas otras, las oportunidades de alquilar una segunda residencia fuera de temporada aumentan exponencialmente. Cada vez que un país continental se suma a la UE o a la Zona Euro, millones de clientes potenciales se incorporan al colectivo de potenciales arrendatarios. España es una gran potencia turística, sobre todo por el número de camas que ofrece. En este sector, la oferta genera demanda. Para hacerse una idea, la isla de Mallorca dispones de tantas plazas turísticas disponibles como toda Grecia, por comparar dos destinos turísticos que se posicionan como alternativos. Es verdad que los alemanes se han decantado últimamente por los países balcánicos, pero el poder de atracción de las Baleares, la Costa Blanca o la Costa del Sol sigue incólume.
Por supuesto que el alquiler turístico requiere una estructura de servicio y administrativa mucho más exigente y dinámica que el alquiler residencial, o incluso el alquiler temporal. Son estancias cortas con un ticket pequeño. Hay que recepcionar al huésped, hacer la limpieza a la salida con un horario limitado, encargarse del mantenimiento y de las posibles incidencias e incluso apoyar al propietario en sus relaciones con la Comunidad, que en el caso de inmuebles en explotación turística es fácil que produzca roces y conflictos con algún vecino susceptible. Pero eso es algo que cualquier profesionale inmobiliario está capacitado para gestionar y la tecnología ayuda cada vez más. Por ejemplo, en el acceso de los huéspedes al inmueble a través de cerraduras inteligentes o n la comunicación con ellos mediante whatsapp o videollamada. En cuanto al aspecto administrativo y legal, casi todas las CCAA con destinos turísticos populares facilitan la legalización de inmuebles con destino a este tipo de explotación, al contrario que los Ayuntamientos de grandes ciudades, que son un destino turístico per se, pero en el que suelen predominar los intereses de los residentes habituales y de los lobbies hoteleros.
Igual que en cualquier negocio inmobiliario, lo más importante de la cadena de ingresos es la captación, en este caso de propietarios de segundas residencias que tienen un inmueble infrautilizado. Los argumentos están claros: podrían obtener una rentabilidad extra si nos encargan de forma exclusiva la comercialización de su propiedad en estancias cortas fuera del uso propio que el propietario se reserve para sí, o incluso para sus compromisos personales previamente adquiridos. Nuestro público objetivo son propietarios que residen fuera del destino, que son los que valorarán el servicio de valor añadido que le proporcionamos. Por eso es un nicho de negocio válido para cualquier negocio inmobiliario, esté donde esté. Solo tiene que organizar la gestión del servicio en el destino o destinos, incluso mediante cada vez mayor número de empresas especializadas que proporcionan estos servicios a Agencias inmobiliarias que aporten propiedades y clientes en la localidad de origen de propietarios y huéspedes.



