La persecución de los “falsos autónomos” por parte del Ministerio de Trabajo -obviando olímpicamente la figura de los Autónomos dependientes que se introdujo en el último convenio sectorial- ha provocado que miles de profesionales -jóvenes mayormente- que habían encontrado una posición en la industria inmobiliaria, se hayan visto en la calle ante el temor de las Agencias a sufrir una inspección y tener que pagar una fuerte multa, por no hablar de las cotizaciones atrasadas al Régimen General.
Algunos de estos Agentes -los más seguros de sí mismos- han abierto su propia Agencia inmobiliaria a pie de calle, para lo que se requiere un esfuerzo de inversión y planificación. Pasar de Autónomo dependiente a emprendedor con todas las consecuencias requiere mucho más que abrir una oficina y contratar una coordinadora. Ante esta opción, muchos de estos Agentes dependientes han aprovechando la digitalización del negocio inmobiliario actual para empezar a operar como Autónomos completamente independientes, manejando sus propias captaciones y publicándolas en los portales inmobiliarios, a los que le da igual ocho que ochenta a la hora de acoger las propiedades de estos profesionales. Normalmente estos los consideran clientes poco rentables pero acogen con los brazos abiertos naturalmente una cuota más.
Como coautor junto con Fernando García Erviti del libro SOLD, LA PROFESIÓN INMOBILIARIA EN USA , patrocinado por UCI, que ayudó a toda una generación de profesionales inmobiliarios españoles a adoptar el modelo de negocio de los Realtor@, que incluye el reclutamiento de Agentes Autónomos, me siento en parte responsable del fiasco que supone la situación descrita. En los tiempos de la IA y de las Plataformas de internet, que facilitan el encuentro de demandantes y autónomos que ofrecen sus servicios, parece estrambótico luchar con una forma de trabajo que facilita una fuente de ingresos regular, y en algunos casos importantes, a estos comerciales. El hecho de que los partidos gobernantes en España quieran proteger laboralmente a los repartidores del sector delivery, no debería haber impulsado esta persecución a una figura que tiene poco que ver con la precariedad laboral y la desprotección. Por otra parte, parece una paradoja que este mismo Gobierno se haya propuesto cargar a los autónomos con unos cargas sociales parecidas a los trabajadores por cuenta ajena, pero en este caso pagadas por ellos mismos y con sus propios recursos. También hay que reconocer que del “evangelio” Realtor, muchas inmobiliarias se quedaron con la parte que les interesaba, no respetando el alto porcentaje de la comisión por operación que se quedan los Agentes en USA. Autónomos sí, pero de la comisión, la mitad de la mitad.
Dicho esto, luchar contra el poder político y las leyes vigentes es un ejercicio inútil en un Estado de Derecho que solo puede conducir a la melancolía. Habrá que asumir, por tanto, que el modelo laboral español está en contra -de momento- de la figura del Autónomo dependiente. Pero donde surge una crisis, siempre asoma una oportunidad. De hecho, la oportunidad está siendo aprovechada de forma agresiva por las Franquicias americanas y europeas (básicamente francesas) de Agentes independientes. No hace falta citarlas porque todos las tenemos en nuestra cabeza. Es una fórmula que tiene sentido, en la medida en que estas Redes suplen -a menudo con éxito y menores costes- los servicios que las Agencias inmobiliarias de zona ofrecían a los Autónomos dependientes a través de sus marketcenter: una marca de respaldo, formación inmobiliaria y un conjunto de proveedores de productivad (CRM, portales inmobiliarios, etc) concertados a precios ventajosos. Estas redes proliferan como setas en la actualidad, básicamente porque ofrecen poco a cambio de poco, pero para muchos Agentes autónomos ese poco es más que suficiente.
El negocio de estos Agentes parte casi en el 100% de la explotación de los Circulos de influencia y los Grupos de interés a los que pertenecen. Las redes sociales les proporcionan una Plataforma muy potente, aunque pocos llegan a dominar las capacidades necesarias para convertirse en auténticos influencers. El caso es que esas legiones de Agentes Autónomos (realmente independientes) compiten con las Agencias de barrio con local físico, sustrayendo -legítimamente- captaciones que de otra forma hubieran acabado en el stock de la inmobiliaria.
Ante esta situación, habría que plantearse si no sería más conveniente para todas las partes que estos Agentes independientes colaboraran con las Agencias tradicionales. Al fin y al cabo, lo que estas aportan de diferencial (un local comercial a pie de calle) no está normalmente al alcance de un autónomo que trabaja en su casa. Por otra parte, desaparecería el temor a una inspección de trabajo porque los Agentes en cuestión facturarían a las Agencias que lograran un comprador para su vendedor, evitando cualquier atisbo de dependencia laboral. Y lo mejor sería que las MLS locales integraran a dichos Agentes como miembros, con un estatus -y una cuota- adaptadas a su realidad, para que así puedan enriquecer formalmente el stock de propiedades en venta de la Bolsa inmobiliaria compartida.
Eso representaría ventajas para ambas partes: Agentes independientes por un lado y Agencias inmobiliarias de Zona con local físico. El acceso a la formación y el networking que propocionan las MLS haría completamente redundante la necesidad de una Red de respaldo en forma de franquicia. Mientras tanto, habrá que seguir trabajando para que los gobernantes y legisladores entiendan que la figura del Autónomo dependiente en el ámbito del trabajo comercial sigue siendo una figura digna de conservar e incluso potenciar.




1 comentario en “AGENTES REALMENTE INDEPENDIENTES: UNA OPORTUNIDAD PARA LAS AGENCIAS LOCALES”
Totalmente de acuerdo