así usan los agentes inmobiliarios el chat gpt

ASÍ UTILIZAN LOS AGENTES INMOBILIARIOS CHATGPT

Hace un par de años, un emprendedor con apariencia friqui llamado Sam Altman dio a conocer al mundo un avance revolucionario en el campo de la Inteligencia Artificial. Mediante una tecnología conocida como LLM, Large Learning Model, esta versión de la IA podía adquirir casi ilimitados conocimientos de contenidos previos disponibles (o robados de sus autores impunemente) y elaborar una respuesta documentada y coherente a una solicitud presentada por un usuario. El proceso se llamó Inteligencia Artificial Generativa, y la aplicación presentada por el emprendedor era ChatGPT, que desde entonces se ha convertido una referencia de la categoría, eso sí, en competencia con la IA Generativa de Google y otros desarrollos, como la china DeepSeek. Al igual que nos acostumbramos en su momento a utilizar Google para buscar información, la moda ahora es usar ChatGPT para pedirle directamente un contenido elaborado de una cierta forma (las impersonaciones que le pedimos a la aplicación) en respuesta a un requerimiento de nuestra parte, conocido como prompt.

La popularización de la IA Generativa ha provocado simultáneamente una explosión de diferentes aplicaciones basada en inteligencia artificial en múltiples campos del conocimiento científico, tecnológico y hasta artístico. Ninguna aplicación de productividad comercial se puede ya presentar al mercado si no lleva incorporadas funcionalidades de inteligencia artificial, reales o supuestas. Muchas empresas confían en este tipo de aplicaciones para aumentar su productividad, lo que supone producir más con los mismos recursos o producir lo mismo con menos recursos. En ambos casos, la perspectiva es que repercuta positivamente en la cuenta de resultados de las empresas, sean pequeñas, medianas o grandes. Igual que la ofimática o internet supusieron una mejora de productividad y un enriquecimiento general, así se espera de la incorporación de la IA en multitud de procesos productivos

Pero, al margen del ruido general sobre la IA generativa, la realidad es que su impacto actual en el negocio inmobiliario es limitado en cuanto a perspectiva, pero aún así, ha entrado a formar parte de la panoplia de aplicaciones que se usan diariamente. En concreto, ChatGPT se usa para los textos de los anuncios de inmuebles de forma sistemática. A partir de la ficha de captación, con las características del inmueble a comercializar, junto con las de las zonas comunes y las dotaciones de la zona, ChatGPT es capaz de elaborar textos descriptivos realmente aceptables. El problema surge cuando la aplicación, que ha aprendido de múltiples anuncios presentes en los portales, se llena de adjetivos hiperbólicos como “fantástico” “fenomenal”, etc. No es que los adjetivos encomiásticos esté prohibidos, ni mucho menos, pero la inteligencia artificial suele pasarse de rosca con cierta facilidad. A eso se suma que los anuncios de propiedades que vemos en los portales se parecen cada vez más entre sí precisamente por el efecto igualatorio que introduce la IA.

También se utiliza ChatGPT a la hora de elaborar las caption para hacer publicaciones en las redes sociales. Cuando un propietario contempla la posibilidad de vender su casa a través de una inmobiliaria, lo normal es que entre en su web, consulte las reseñas de Google y visite sus redes sociales. De ahí que las Agencias -y, para el caso, los Agentes independientes- cuiden más su presencia en esos tres pilares que, repito, son: su web corporativa o personal (dependiendo de si eres una Agencia o un Agente que va por libre), sus reseñas de clientes en Google y sus perfiles en redes sociales, especialmente en Instagram.

ChatGPT, por último, promete ayudar en un aspecto de marketing crucial para el SEO de las páginas web de las Agencias: la redacción de contenido de interés para el blog de la Agencia. Los blogs son un “must” para que nuestra web corporativa alcance un buen posicionamiento en los resultados orgánicos en las búsqueda de Google. La gente busca contenidos muy concretos, que les conducirán a nuestra web si hemos publicado en nuestro blog información útil sobre el tema. Al contrario de lo que mucha gente piensa, Google no penaliza por sistema la creación de textos con inteligencia artificial, si los temas están bien elaborados, son útiles y están estructurados de acuerdo a la jerarquía de contenidos SEO. Penalizará si el texto es demasiado neutro, repetitivo o contiene corta pegas de otros blogs de temática similar.

Al margen de estos tres usos (textos de los anuncios, caption para publicaciones en redes y contenidos para el blog corporativo), ChatGPT se ha colado en múltiples resquicios de la gestión comercial y en la propia gerencia de las Agencias inmobiliarias. Ya es habitual tratar a ChatGPT como el experto en cuestiones administrativas, financieras, laborales y fiscales. Aunque no se puede dar cien por cien credibilidad a las respuestas si no las contrastamos con un experto real en cada temática. Las “alucinaciones” de ChatGPT no son frecuentes, pero pueden suceder y el resultado para nosotros puede ser catastrófico. Por eso, aunque no sea obligatorio, es muy conveniente contratar la aplicación de pago. Eso apareja un aspecto importante: ChatGPT no compartirá el conocimiento que adquiera de nuestros requerimientos con el resto de usuarios. No vaya a ser que aprenda tanto de los inmobiliarios que termine por sustituirlos.

También ChatGPT ofrece una herramienta llamada Sora que sirve para elaborar imágenes a requerimiento de un prompt, pero pocos inmobiliarios usan esa facilidad. Ya hay aplicaciones específicas muy eficientes para redecorar las estancias de una vivienda con Inteligencia Artificial. Y aunque pueda ser una tentación elaborar memes o imágenes sintéticas para redes sociales, no deja de ser una distracción inútil. La realidad es que OpenAI con su ChatGPT y su CEO Sam Altman al frente, y con Microsoft aportando financiación, no van a dejar fácilmente que les coman la tostada de la IA Generativa. Lo que se avecina probablemente, según medios especializados en tecnología, es un wearable del tamaño de un IPod mini que podrá interactuar en tiempo real con los Agentes para dar respuestas precisas a esa preguntas incómodas que suelen formular los compradores en una visita como cuanto costaría poner papel pintado en toda la cosa o cuestiones más comprometidas para el Agente. Sin duda, recordaremos con el tiempo el ChatGPT actual como una antigualla, igual que cuando contrastamos las webs actuales y las primeras que se publicaron en internet. Todo en aras de la mayor eficiencia y productividad inmobiliaria.

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